viernes, 21 de agosto de 2015

¿POR QUÉ AL MORIR VEMOS UNA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL?


Según un estudio realizado por la Universidad de Edimburgo, Escocia y el Consejo de Investigación Médica en Cambridge, Inglaterra, la famosa luz que se ve al final del túnel puede explicarse por un bajo abastecimiento de sangre y oxígeno a los ojos.

Es un fenómeno que los pilotos de pruebas conocen bastante bien cuando se someten a elevadas fuerzas G, experimentan una visión en tunel que dura de cinco a ocho segundos y dónde pierden la visión central.

Por otro lado, los sentimientos de euforia y serenidad son simplemente el producto de la interacción de nuestro cerebro con sustancias como la quetamina o la anfetamina.

Según los investigadores, la acción de la noradrenalina, una hormona liberada por el cerebro medio ante situaciones traumáticas, que puede evocar emociones positivas, alucinaciones y otras sensaciones que se han visto en ECM.

Los científicos publicaron el trabajo en Trends in Cognitive Sciences, y se documentaron con diversos estudios de años recientes relacionados con este tipo de experiencias.

Encontraron que estos fenómenos, que incluso incluyen encuentros con parientes ya muertos, son trucos de la mente y no un vistazo a la vida en el más allá o eventos paranormales, como se piensa.

"Nuestros cerebros son muy buenos para engañarnos" dice la doctora Caroline Watt, una de las investigadoras y agrega que la mayoría de estas experiencias son una reacción del cerebro provocada por un evento traumático y en ocasiones no realmente peligrosas.

"Algunos de los estudios que analizamos muestran que muchas personas que tienen experiencias cercanas a la muerte no estaban en realidad en peligro de morir, aunque muchas pensaron que sí estaban" dice la Watt.

Otra característica que señalan quienes han tenido una experiencia cercana a la muerte, es que suelen tener conciencia de que se están muerto. Pero los investigadores afirman que es una sensación que no ocurrre sólo durante este tipo de experiencia.

Existe un trastorno, llamado síndrome de Cotard, o Delirio de Negación, en el que quien lo padece cree que está muerta o que no existe. Se ha visto en personas que sufren una lesión cerebral o enfermedades como esquizofrenia y trastorno bipolar.

Otra experiencia cercana a la muerte muy común es la sensación que tiene una persona de estar levitando sobre su propio cuerpo, pero los investigadores afirman que estas sensaciones pueden ser artificialmente inducidas al estimular el lóbulo parietal temporal en el cerebro, el cual juega un papel importante en la percepción y consciencia.

Los autores del estudio también quieren desmitificar el regreso tras la muerte. Según estos investigadores, hasta ahora nadie ha regresado de la muerte, entendiendo esta como muerte cerebral.

En los casos de ECM, ninguno de los afectados sufrió la muerte cerebral, y por tanto, la propia muerte en sí. De acuerdo con los científicos, si alguien pudiese recuperarse de esta experiencia, su cerebro estaría demasiado dañado para poder reportar algo.

"Las experiencias cercanas a la muerte solo son relatadas por personas que han estado en las etapas preliminarias de la muerte. Solo un 82% de las personas que han sobrevivido estando cerca de la muerte han asegurado sufrir una Experiencias Cercanas a la Muerte", asegura Watt.

Según Watts el concepto de las experiencias cercanas a la muerte fascina a las personas porque les gusta la idea de que los humanos sobreviven a la muerte del cuerpo.

"Algunos la encuentran una idea confortable, porque sugiere que no somos como otros organismos biológicos de nuestro planeta", sentencia Watts.