miércoles, 24 de febrero de 2016

SEGÚN LA CIENCIA…
¿CUÁL EL DESAYUNO PERFECTO?


Un estudio del Departamento de Biocomportamiento de Ciencias de la Salud de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Pennsylvania, EE.UU, determinó que un desayuno rico en proteínas provoca que los niños tomen menos calorías en el almuerzo.

En el estudio que duró 3 años consecutivos, participaron 40 niños de entre 8 y 10 años de edad con peso saludable, que tuvieron que consumir distintos desayunos cada día. Al mismo tiempo los padres realizaban un seguimiento del resto de alimentos que los niños comían a lo largo del día.

Tres de los desayunos eran de 350 calorías a base de huevos, cereales o harina de avena.Tras el desayuno proteico, los niños llevaban a cabo diversos juegos junto al personal de investigación, luego tomaban el almuerzo. 

En la mañana los niños debían responder preguntas muy sencillas, tales cómo: ¿tienes hambre? ¿cuánta comida serías capaz de ingerir ahora mismo?. 

Las conclusiones del estudio revelaron que los que habían tomado un desayuno rico en proteínas redujeron su ingesta de energía en el almuerzo hasta en 70 calorías lo que equivale a una pequeña galleta de chocolate. 

Teniendo en cuenta 70 calorías menos en una sola comida equivale alrededor de un 4% de las necesidades calóricas diarias de un niño, esto ayudaría a que los niños tengan un peso equilibrado y no sufran de obesidad en el futuro.

"No me sorprende que el desayuno de huevos fuese el que más les gustase y les llenase. Lo que me asombra es el hecho de que, de acuerdo con los informes de los niños, comer huevos en el desayuno no les hizo sentirse más llenos que tomando cereal o avena, a pesar de que comieron menos para el almuerzo.Esperábamos que la ingesta reducida de almuerzo iría acompañada de niveles más bajos de hambre y de mayor plenitud después de comer el desayuno rico en proteínas, pero este no fue el caso", dijo Tanja Kral, director del estudio.

Este estudio reveló además que los efectos de una comida rica en proteínas (huevos, jamón cocido, salvado de avena, etc.), no duran todo el día, por lo que tomarlas en el desayuno, sólo afecta a la comida del mediodía.

Este estudio ha sido publicado en la Revista Eating Behaviors.